Algo que contar

Siete puñaladas

Publicado el 8 Ee octubre Ee 2008 a las 7:35

El veinticinco de mayo de dos mil tres, en un pueblo de Estados Unidos llamado Tenafly, un hombre se apuñaló a sí mismo, siete veces, en el pecho y en el cuello. Este hombre fue un médico norteamericano que trabajó con soldados que sufrieron estrés postraumático, después de su participación en alguna de las guerras ideadas por el gobierno de su país, y que se comportaban, en la vida cotidiana, con violencia hacía sus parejas y abusando sexualmente de sus hijos. Este hombre se encargó de inventar una defensa que excusara el comportamiento de estos soldados y, por extensión, de otros hombres que utilizaban los mismos medios expeditivos de relación con sus parejas e hijos. Este hombre fue un firme defensor del carácter natural de determinadas prácticas sexuales como la pedofilia, la necrofilia, la zoofilia, el sadismo, la urofilia, la coprofilia o la Klismafilia. Este hombre afirmaba que todos nosotros tenemos algo de pedófilos en nuestro interior, que la pedofilia es una práctica extendida y aceptada por, literalmente, billones de personas, que el niño abusado sexualmente es generalmente considerado víctima aunque el niño pueda iniciar los encuentros sexuales con el adulto, que hay un total continuum que debe ser considerado aquí, desde aquellos niños que fueron forzados y no obtuvieron placer y podrían hasta ser considerados como violados- a aquellos que disfrutaron inmensamente con respuestas orgásmicas- de las actividades sexuales. Este hombre fue el inventor del síndrome de alienación parental (SAP), cuyo origen se encuentra en su desquiciada teoría de la sexualidad humana y en la defensa de padres acusados de incesto, sin ningún aval científico, criticado por la mayor parte de la psicología y por la psiquiatría, que pretende ser utilizado en los litigios de divorcio y por la custodia de los niños, convirtiendo a la mujer en un ser alienante y malvado con el objetivo de separarla de sus hijos. Este suicida se llamaba Richard A. Gardner.

 

 

A pesar de todo esto, la Coordinadora de Psicología Jurídica del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España avala el análisis de la problemática que se conoce como Síndrome de Alienación Parental, mintiendo cuando dice que los investigadores y psicólogos muestran un gran consenso, considerándolo un avance científico y hablando de la existencia de literatura científica que reconoce su utilidad, que, por otra parte, ni siquiera se menciona para que podamos revisarla. El síndrome de Alienación Parental no es aceptado por la Asociación de Psicología Americana (APA), la Asociación de Psiquiatría Americana (APA), la Asociación Médica Americana (AMA) ni por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tampoco está incluido en la clasificación internacional de enfermedades, CIE 10, ni en el manual diagnóstico de las enfermedades mentales, DSM IV. No existen pruebas que lo avalen como instrumento diagnóstico y es criticado  duramente por el mundo científico. Aunque existe un alud de razones que aconsejan no apoyarse en el SAP, el Colegio Oficial de Psicólogos de España se desmarca del consenso científico mundial para permitir la aparición de un comunicado de apoyo en su página web, que ni siquiera se atreven a firmar con nombres y apellidos. Y es que no estamos hablando sólo de un problema científico sino de una invención, de marcado carácter ideológico, al servicio del backlash provocado a raíz de los movimientos feministas y contra los derechos y logros sociales alcanzados en las últimas décadas por las mujeres.

 

Categorías: Reflexión

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