Algo que contar

Tres características

Publicado el 6 Ee diciembre Ee 2020 a las 13:55

Dos señoras mayores se cruzaron con una manifestación republicana y empezaron a hacer cortes de manga de forma compulsiva. Una de ellas desenrolló una bandera rojigualda de plástico y comenzó a agitarla como si no fuera a haber un mañana. Un joven marxista leninista les ofreció amablemente un ejemplar del periódico Octubre que edita el PCE (m-l). Solo les faltó girar la cabeza 360 grados. Mas adelante un señor, acompañado por su mujer y sus dos hijos, dejó de tener control sobre su cuerpo, que iba y venía, contraído, hasta que decidió bajarse la cremallera de la cazadora. Introdujo su mano izquierda en el bolsillo interior y sacó un móvil, que enseñó a las manifestantes una y otra vez para asegurarse de que lo vieran todas. El móvil tenía una funda con la bandera rojigualda y el águila de San Juan. En otro momento un ciclista gritó ¡Viva España! cuando vio una bandera roja con la hoz y el martillo. Son tres anécdotas sin importancia pero ejemplifican tres características de la derecha española nacionalista. La primera de ellas es la agresividad. Igual hacen tres cortes de manga que te desean un buen fusilamiento frente a las tapias del cementerio. La segunda es la apropiación de un símbolo que tiene la pretensión de representar al conjunto de la población española. La bandera rojigualda nunca va a poder ser representativa no ya por sus reminiscencias fascistas sino por la apropiación y el abuso en su ostentación de la derecha. Cualquier acto de la derecha política y militante es ornamentado con múltiples banderas rojigualdas en todos sus formatos. Banderas de tela y plástico, ondeadas o colgadas al cuello, correas y collares de perro, mascarillas, cinturones y tirantes, boinas y sombreros, corbatas o móviles. Es inevitable que se produzca la asociación entre esta bandera y las políticas contra derechos que reivindican la derecha cada vez que salen a la calle. No es la bandera de todas. Es su bandera. La tercera es la detentación de la idea de España. Hay una forma de ser español. Única. Esta mirada estrecha discrimina a millones de personas que no se sienten representadas. El ¡Viva España! derechista es su manera de expulsarte de lo que consideran propio.

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