Algo que contar

¿Empezamos a cambiar las reglas de juego?

Publicado el 27 Ee febrero Ee 2011 a las 13:55

Hay tantos votos como personas que votan y tantos como partidos se presentan. El voto es la herramienta que pretenden dejarnos para que nos sintamos en una democracia, que se ha quedado solo en una palabra desprovista de contenido. El PSOE ganó las últimas elecciones generales con un plan de gobierno que, casi siete años después, incumple reiteradamente con la excusa de que las circunstancias han cambiado, a causa de la crisis financiera. Ni siquiera se les pasó por la cabeza que la implementación de medidas económicas, opuestas a las defendidas y apoyadas por sus votantes, podría requerir la necesidad de que esos mismos votantes volvieran a tener la oportunidad de decidir si estaban de acuerdo o no. Ni siquiera se les pasó por la cabeza que, igual, esos votantes ya no les apoyaban o, si acaso lo han pensado, han utilizado para conjurarlo palabras como “la responsabilidad de gobernar” frente a la irresponsabilidad de la plebe, que ha mostrado su contrariedad ante medidas como la reforma laboral, la de las pensiones o el rescate al sistema bancario. No tenemos todavía tanta conciencia democrática como para consultar a los ciudadanos el camino por el que este país debería ir en situaciones de crisis. Son unos cuantos los que deciden qué hacer y cómo y sus decisiones están por encima de cualquier posición de desacuerdo por parte de la ciudadanía. No en vano, a esta solo se la necesita para votar. Esta irresponsable delegación de la responsabilidad de gobernar, que hacen los ciudadanos en los políticos, nos lleva a convertirnos en meros agentes pasivos. Apenas nos moviliza una reforma de las pensiones que no necesitamos y que nos perjudica, pero somos capaces de poner el grito en el cielo porque no podemos fumar en los bares o porque una huelga nos estropea nuestras vacaciones. El interés individual está por encima del colectivo. Nos han anulado poco a poco lo que nos hace poderosos y peligrosos para sus intereses. Somos incapaces de ver nuestra sociedad en clave colectiva. Nos interesa que nos resuelvan lo nuestro y si lo hacen, tendrán nuestro voto. Me da igual lo que tenga el resto de la sociedad si yo tengo mi casa y mi trabajo, después no lucharé para que otros lo consigan sino para que yo lo mantenga. No me importará cobrar un alquiler o vender un piso 5 veces por encima de su precio. Ni alquilar una despensa a precio de lujo como si fuera una habitación con vistas al mar. Sí, los políticos son responsables de la sociedad que tenemos pero nosotros también lo somos, porque hemos jugado con las cartas y el tablero que nos han proporcionado. Aceptamos sus condiciones a cambio de conseguir lo que queríamos o, al menos, a cambio de la ilusión de conseguirlo. Nos han hecho creer que éramos algo cuando no somos más que peones a mover en un tablero de ajedrez, imprescindibles para que la reina siga engordando, pero cuya partida no vamos a ganar. A no ser que las condiciones cambien. Los ciudadanos españoles fuimos capaces de expulsar del poder a un gobierno mentiroso, al gobierno del Partido Popular, que pretendió sacar rédito político del mayor atentado terrorista cometido en este país y que nos involucró en la guerra de Iraq, donde se violaron todos los derechos humanos y se arrasó el país en pro de la democracia de unos pocos listos. Tuvimos el coraje de salir a la calle y tumbarlo. Después nos dormimos, plácidamente, arrullados por la nana del otro partido homeostático de este país, el PSOE. Y nos arrolló la crisis. Si fuimos capaces aquella vez, lo podremos ser de nuevo. Reivindicar el lugar que tiene que ocupar el ciudadano, que es la primera fila. No somos subalternos ni dependientes de nadie. Solo es democracia aquella en la que participamos directamente. Aquella en la que la acción del gobierno tenga como origen la voz de los ciudadanos. No existen los salvapatrias por mucho que se llenen la boca con lo de “responsabilidad de gobernar”. Los ciudadanos son los únicos protagonistas. ¿Empezamos a cambiar las reglas de juego?

Categorías: Reflexión

Añade un comentario

¡Vaya!

Oops, you forgot something.

¡Vaya!

Las palabras que has introducido no coinciden con el texto. Inténtalo de nuevo.

Already a member? Iniciar sesión

2 comentarios

Responder antonio
15:03 Eel 27 Ee febrero Ee 2011 
no hay quien lea este escrito con este tipo de letra, macho
Responder Eduard
16:03 Eel 27 Ee febrero Ee 2011 
Para el sistema democrático tengo pensado una buena idea.
Los diputados tienen un numero de votos con un máximo de votos, por diputado, y estos votarian con tantos votos cada uno,
Cada vez que se vayan a elecciones a los ciudadanos se les da un usuario anónimo y un código, para que en el futuro pueda ejercer democracia directa.
En un futuro los ciudadanos podrian quitar el voto puntualmente o totalmente a su diputado en una o todas las votaciones que hagan falta.
Pero si no arreglamos la aberración de las patentes y del sistema financiero, la democracia directa no es suficiente!