Algo que contar

Me manifiesto

Publicado el 31 Ee marzo Ee 2010 a las 17:25

Los navegantes de internet están que echan chispas por la disposición final primera del anteproyecto de Ley de Economía Sostenible propuesta por el gobierno español, a instancias del Ministerio de Cultura dirigido por González-Sinde. Una gran mayoría de los internautas se opone a la fatídica disposición lo cual originó, en su momento, que un grupo de personas elaborara un manifiesto en Defensa de los Derechos Fundamentales. Este manifiesto fue colgado por cientos de blogs y amplificado a través de twitter y otras redes sociales. Días después desde el Ministerio de Cultura se convocó a una serie de personas, supuestamente representativas de la informe y heterogénea comunidad internauta, a una reunión a la que acudió la ministra. Esta reunión fue seguida de otras con distintos partidos políticos, entre los que no se encontraba el PSOE. En ese tiempo también se convocó una manifestación o más bien, no sé cómo definirla, una quedada de protesta frente al Ministerio, con escasa participación, en contraste con los cientos de internautas encolerizados que navegan por la red. Posteriormente, este tema ha sido profusamente tratado en los blogs y en exclusivos grupos de discusión. A su vez, desde el primer momento empezaron a surgir voces críticas contra la supuesta representatividad de las personas que elaboraron el manifiesto, acudieron a las distintas reuniones y que, de esta manera, se convirtieron en la cabeza visible de la protesta de los virtuales. Las susceptibilidades fueron creciendo y provocaron las inevitables autojustificaciones de los acusados. En los últimos días, las críticas han ido in crescendo a partir de una reunión secreta-no secreta con el PSOE de Leire Pajín. Y en esas estamos. Por supuesto que toda esta resumida historia tiene infinidad de matices y distintas interpretaciones, y por mi parte, profundas lagunas en cuanto a otros acontecimientos que se hayan podido producir, ya que no he participado en ninguno de ellos.

 

La comunidad de internautas, si se puede aplicar este nombre a la amalgama de personas de tan diferente pelaje que utilizan internet, se enfrenta a un reto necesario, imprescindible e insoslayable, que tiene que ver con la capacidad de organización y movilización de un grupo tan heterogéneo. Aquí nos encontramos con las conocidas preguntas de qué, quienes y cómo. Brevemente, el qué tendría que ver con aquello que puede unir a una comunidad tan plural y hacia donde se dirigiría la acción. El quiénes tendría que ver con las personas que participarían en la acción y, finalmente, el cómo, tendría que ver con la forma en la que se gestionaría esa participación. En el caso de la famosa disposición, el qué está claro pues suscitó una corriente mayoritaria contraria a su existencia. Por lo tanto, existía un ambiente propicio para comenzar a aglutinar las distintas voces en una, representativa de los internautas. Las dificultades empiezan a aparecer en la segunda y en la tercera pregunta que corren de forma paralela. Sin cuestionar las intenciones de cada una de las personas que han encabezado las acciones, a las cuales no conozco y no pretendo juzgar, no considero que fueran representativas de la comunidad, ni siquiera el manifiesto, creado y elaborado por un pequeño grupo al margen de la mayoría. La planificación y la estrategia de las acciones a tomar y de los argumentos a defender deberían estar abiertos a todos los internautas y no basarse en un manifiesto esquemático y elaborado por unos pocos ni en una ausencia de estrategia común en el cara a cara con los poderes fácticos. Existen herramientas para favorecer el debate de ideas en la red y la participación debe ser abierta y extendida a todos. En ningún caso limitada a un grupo de 10, 50 o 100 personas. Estos foros deben ser suficientemente difundidos para que se conozca su existencia y se promueva la participación. La voz común se construirá a partir de la discusión y del enriquecimiento provocado por el debate. La organización del foro también es importante para poder extraer de la batalla de ideas aquellas más adecuadas para defender el fin que se proponga, consensuadas y aprobadas finalmente por la mayoría participante. Las personas que representarán al colectivo sólo pueden ser elegidas por el mismo. Fuera de esto, se reduce a acciones individuales, sin valor comunal. No existe una representación del colectivo sino del sí mismo como internauta, con sus propios planteamientos y percepciones, de las cuales podemos participar en mayor o menor medida pero no por ello dejan de ser las suyas propias.

 

El quiénes y el cómo son cuestiones poco maduras y poco debatidas, más allá de la crítica fácil, en la red, donde se potencia los protagonismos, el individualismo y las élites frente al colectivo. De hecho, la red no deja de ser un reflejo de la sociedad en la que vivimos  y de la democracia que nos enseñaron. Ni el debate de ideas ni la participación ciudadana son esenciales en nuestra forma de actuar. Todavía queda mucho por andar y no me refiero únicamente a internet.

 

Categorías: Internet

Añade un comentario

¡Vaya!

Oops, you forgot something.

¡Vaya!

Las palabras que has introducido no coinciden con el texto. Inténtalo de nuevo.

Already a member? Iniciar sesión

0 comentarios