Algo que contar

La izquierda que salta muros

Publicado el 9 Ee noviembre Ee 2009 a las 5:05

Muros físicos y psicológicos, invisibles y sólidos, reales y virtuales.La caída del muro de Berlín fue puramente simbólica. La ausencia de libertad que se vivía en los países del este de influencia soviética se transformó en la libertad de los países occidentales de influencia estadounidense. La libertad de comprar y vender, de los centros comerciales, de los McDonalds, los 7-eleven, el mercado. La izquierda, que no se había arrodillado a los postulados capitalistas y neoliberales, comenzó su largo peregrinar por la oscuridad que llega a nuestros días, noqueada ante la realidad de los países satélite socialistas. ¿Cómo conjugar la idea de libertad e igualdad propia de la izquierda con lo que sucedío? La confusión se convirtió en su acompañante más leal. Los partidos socialdemócratas comenzaron a atraer a todos aquellos huerfanos e intentaron rellenar sus vacíos ideológicos con material ficticio, literalmente recogido de la chatarrería capitalista. Herederos de la izquierda moderada asumieron postulados del mercado e incluyeron en sus idearios conceptos propios del neoliberalismo que se había convertido en la nueva biblia del país que más ha retorcido el concepto de libertad hasta vaciarlo de contenido, Estados Unidos, y que con la caída del muro se declaró vencedor de la guerra fría que asoló el mundo durante décadas. Los estigmatizados partidos de izquierda comenzaron a perder simpatizantes año trás año hasta convertirse en partidos residuales de mínima influencia política, incapaces de renovar su viejo discurso y de adaptarlo a la nueva realidad. Los partidos de la derecha y de la ultraderecha se beneficiaron del movimiento pendular de muchos de estos izquierdistas ideológicamente noqueados.


Se celebra el 20 aniversario de la caída del muro de Berlín cuando en el nuevo mundo que surgió de aquel acontecimiento histórico se construyen nuevos muros. Israel construye su particular idea del muro en su lucha apartheid contra los palestinos. En una ciudad eslovaca se construye un muro que separa a la población gitana de la no gitana. El muro que separa a los ricos de los pobres cada vez es mayor, entre occidente y oriente, el que nos protege de los inmigrantes pobres, de los hambrientos. La guerra fría acabó pero no el sufrimiento de las guerras provocadas por los miles de conflictos que existen en el mundo, que sigue girando detrás de intereses bastardos. No, no pienso que el mundo postmuro sea mejor. Cayó el muro en Berlín pero continuaron y se levantaron muchos otros en otras partes del mundo. La estupidez sigue gobernando sin ningún obstáculo. Por eso pienso que los valores propios de la izquierda son válidos y necesarios. La izquierda contraria a la guerra, la izquierda de la solidaridad, de la libertad y de esa palabra tan arcaica para algunos como es la fraternidad, la izquierda que cuida su planeta, que respeta y defiende inequívocamente los derechos humanos, que cree en la distribución justa de la riqueza, aquella cuya mirada es global y universal, aquella que pertenece exclusivamente al ciudadano, centro y origen de todo su pensamiento. Una Izquierda pluralista y democrática. No existe otra.

 


Categorías: Reflexión

Añade un comentario

¡Vaya!

Oops, you forgot something.

¡Vaya!

Las palabras que has introducido no coinciden con el texto. Inténtalo de nuevo.

Already a member? Iniciar sesión

0 comentarios