Algo que contar

La vida laboral

Publicado el 7 Ee diciembre Ee 2007 a las 13:25

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Son las 09:30 de la mañana del lunes 8 de octubre. Estoy en la Tesorería de la Seguridad Social de la calle de la cruz, 7, con el objetivo de conseguir un informe de vida laboral. Cojo un número y me siento en la sala de espera, atento a la pantalla donde informan de los turnos. No espero mucho. Aparece en pantalla el D112. Qué bien, no voy a tardar demasiado. Me siento en la mesa número 7 delante de una funcionaria.


Yo: Buenos días, quería un informe de vida laboral
Funcionaria 1: Tiene que rellenar una solicitud y le enviarán la vida laboral en, apróximadamente, una semana.


¡UNA SEMANA! Atención: estamos hablando de un papelito escrito por una cara cuyo contenido lo tienen dentro de sus ordenadores, introduciendo únicamente mi nombre y apellidos y mi DNI. Con una impresora pueden sacarlo en papel, dármelo y continuar con otra persona. Pues no.


Yo: La última vez me lo dieron en mano
Funcionaria 1: Asi era antes pero ahora se envía por correo al domicilio.


Es decir, que no es que se hayan estropeado los ordenadores o se hayan quedado sin papel en la impresora o alguna otra incidencia técnica sino que se debe a una mejora en el servicio. Vaya, vaya, antes te lo daban en mano y ahora, con la mejora, tardan 7 días.


Yo: Pero lo necesito urgentemente, para antes de una semana, ¿no hay alguna manera de agilizar la solicitud?.
Funcionaria 1: No.
Yo: Alguna otra oficina donde...
Funcionaria 1: No, ahora se envía por correo.


Por correo ordinario, claro. Nada de certificado urgente, quita, quita.


Funcionaria 1: la solicitud la puedes recoger en información, en el piso de abajo. Cuando la hayas rellenado vuelves y me la das.
Yo: Vale.

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Antes de bajar miro a mi alrededor y veo una hoja informativa que dice que para la solicitud de la vida laboral hay que llamar a un teléfono para agilizar la petición. Bueno, básicamente te ahorran ir a la Tesorería, que no es poco. Ahora, la tardanza es la misma. En información, un señor, tan atareado que ni siquiera me mira, me da una solicitud. Subo de nuevo, la relleno y me acerco a la funcionaria.


 

 

Yo: Perdone, se lo puedo dar ya o tengo que volver a coger número.
Funcionaria 1: Espera que termine con este señor y me lo puedes dar.
Yo: Vale

 

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Estoy de nuevo sentado delante de la funcionaria. Me sella el papelito y me dice:


Funcionaria 1: si en 15 días no las has recibido puedes acercarte a la administración que está en la calle jacometrezo.
Yo: ¿15 días?


 

 

Es decir, que existe la posibilidad de que no llegue en la semana prevista. Genial. Bajo las escaleras riéndome. Qué puedes hacer en estos casos si no es reirte.
Al llegar a casa recuerdo que mi amiga María solicitó un certificado digital que le permitiría sacar desde su casa el informe laboral y otros documentos personales de la administración. Así que llamo al teléfono de la seguridad social:


Yo: Buenos días. Miré quería solicitar un informe laboral pero no puedo esperar a que me lo envíen por correo. ¿Existe otra posibilidad que me permita conseguirlo antes de una semana?.
Funcionario: Sí, puedes sacarte un certificado. En concreto tienes que sacarte el certificado SILCON.
Yo: ¿SILCOM?
Funcionario: SILCON con "n" de Navarra.
Yo: vale.
Funcionario: Tienes que ir a la Tesorería más cercana, con tu DNI. Solicitas el certificado, firmas un contrato y te dan un cd que tienes que instalar en tu ordenador. Sigues las instrucciones y una vez instalado puedes imprimir los documentos.
Yo: Vale, entonces desde mi casa podría imprimir el informe de vida laboral.
Funcionario: Exacto.
yo: Muy bien. Muchas gracias. adios.
Funcionario: Adios.


¡Qué bien! Hoy mismo podría tener el papelito en mis manos. Ahora, os recuerdo que a la funcionaria 1 le dije lo siguiente:
"pero lo necesito urgentemente, para antes de una semana, ¿no hay alguna manera de agilizar la solicitud?"
Y su respuesta fue la siguiente:
"No".
No sé. A lo mejor la pregunta que le hice era demasiado larga.
Bueno, volví a la tesorería, que afortunadamente está al lado de mi casa. Al subir por las escaleras me crucé con un chico que bajaba riéndose. Cogí número, el F201, y me senté en la sala de espera. Ni 50 segundos sentado ya me estaban llamando. Qué rapidez. Me siento delante de otra funcionaria en la mesa número 12.


Yo: Hola, quería sacarme el certificado SILCON para el informe de vida laboral.
Funcionaria 2: Pero el certificado SILCON no te sirve para la vida laboral. Es sólo para los que están en el sistema de red.
Yo: ah, pero un compañero tuyo me dijo por teléfono que era éste.
Funcionaria 2: Pues no. Te tienes que sacar un certificado digital. ¿Tienes ordenador en casa?
Yo: Sí.
Funcionaria 2: Pues tienes que meterte en la página de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y desde alli solicitar un código. Después vuelves aquí con el código y te lo validamos.
Yo: Muy bien. Adios.

 

Bajé las escaleras pensando si a esta gente se les hacía un examen o entraban para ocupar espacios, como si fueran atrezzo. De esta manera les haces una pregunta y ellos te responden lo primero que se les ocurre como "no" o "certificado silcon". También puede ser que yo no sea muy claro preguntando. No sé.

Volví a casa, encendí el ordenador y entré en la página de la FNMT. Seguí las instrucciones y me dieron un código. Por ahora todo bien. Salí de casa y saludé al portero que me contó algo sobre que el perro del vecino se meaba delante de la puerta de entrada al edificio. Qué vergüenza. Eran las 11:20 am. Bajé por la calle San Sebastian, crucé la Plaza Santa Ana por la acera del Villa Rosa, donde grabó Almodovar la película esa en la que salía Miguel Bosé trasvestido, y seguí por la calle Núñez de Arce hasta llegar a la calle de la Cruz. Era la tercera vez en dos horas que recorría este camino. Entré en la Tesorería y cogí un número con el desparpajo del que conoce ya cómo funciona este tinglado. Era el F206. Parece ser que no somos muchos los que solicitamos certificados digitales. Me senté en la sala de espera pero, al igual que antes, mi número apareció en la pantalla nada mas llegar. Qué rapidez, de veras. Esta vez me tocó la mesa número 13. Allí una señora, funcionaria, claro, me indicó que me pasara a la mesa 12, que estaba vacía, ya que ella no me podía ayudar y  las personas que gestionaban los certificados digitales no se encontraban en ese momento. Por lo tanto, me tocó esperar. Claro, eran las 11:30 am. No importa, ahora venía preparado. Estaba duchado, con la ropa limpia y con experiencia en estas lides. Esperé hasta las 11:50. Me pasaron a la mesa 11 y me atendió la funcionaria 3. No hablamos mucho. Le di el código y el DNI. Me validó el código. Me hizo firmar tres papeles y me dio uno de ellos. Después me informó de que aunque suelen decir que tarda 24 horas en funcionar, ella piensa que en dos horas podría sacar los documentos que quisiera. Qué bien. Mientras ocurría todo esto, en la mesa número 10, el funcionario 4 atendía a una mujer.

 

Funcionario 4: ahora la vida laboral la envíamos por correo a su domicilio y tardará una semana.

Mujer: pero no sería posible tenerlo antes...

Funcionario 4: bueno, si, hay una posibilidad. A través de un certificado digital. ¿Tiene ordenador en casa?

Mujer: sí.

Funcionario 4: pues entre en la página de la FNMT y allí le dan un código. Después con ese código vuelve aquí, se lo validamos y, ya en su casa, puede acceder a su vida laboral e imprimirla.

Mujer: ah, bien, y puedo volver mañana aquí y hacerlo, porque hoy no me da tiempo.

Funcionario 4: Sin problema.

Así da gusto, que te informen a la primera.

Categorías: Más personal

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