Algo que contar

Labajos y el proyecto de Ley de la Memoria Historica

Publicado el 7 Ee diciembre Ee 2007 a las 13:30

En este país entre cabezada y cabezada, en los estados de vigilia, nos pueden sorprender imágenes que pensábamos estaban enterradas en nuestra memoria. Pero muchas de estas imágenes no son recuerdos ni están en la memoria. Son realidad. Triste y árida realidad. Al abrir los ojos, nos encontramos palabras como caudillo, España, Labajos. Onésimo Redondo es conocido por fundar en 1932 las Juntas castellanas de actuación hispánica que, posteriormente, se fusionarían con las Jons y, mas tarde, con la Falange Española en 1934. Liberado de la prisión provincial de Ávila el 19 de julio de 1936, regresó a Valladolid donde se encargó de arengar a los falangistas para limpiar las calles de Valladolid de rojos y de organizar tropas de falangistas para su colaboración en la sublevación militar. El día 23, marchó al Alto de los Leones. A su llegada al pueblo de Labajos, OR fue tiroteado y se convirtió en cadáver. A partir de aquí, existen dos versiones. Una de ellas dice que fueron unos milicianos quienes inteceptaron el coche en el que iba OR y sus acompañantes y otra que fueron unos señores, dicen que vestidos con camisas azules, es decir, falangistas. Pero esto es historia que está en los libros. Y ahí es donde se debería quedar. La realidad es que el jefe territorial de la Falange tiene un monumento a la orilla de la carretera nacional VI, en el km. 95, en el pueblo segoviano de Labajos. Un monumento con la siguiente inscripción: Onésimo Redondo, Caudillo de Castilla, ¡¡Presente!! perfectamente visible para cualquiera que pase por el pueblo de Labajos. Onésimo, simpatizante del régimen nazi, se caracterizaba por ser un hombre de acción: autoritario, violento, totalitario y, en esencia, antidemocrático. Y en la España democrática, le honramos con un monumento. Una realidad demasiado negra.

Ahora, en vísperas de la aprobación por las Cortes del proyecto de Ley de la memoria histórica, estos monumentos serán retirados al saco de la historia, lejos de nuestras carreteras, de nuestras miradas. Y cuándo alguién quiera conocer quién era Onésimo Redondo, abrirá un libro y en los apartados que hablen de la sublevación contra el régimen repúblicano legal, del pensamiento totalitario español, de principios antidemocráticos, de violencia y muerte aparecerá el nombre de este protomartir del franquismo.

Para terminar, hacer mención de la presencia habitual de la bandera con el pollo en la calle de Duque de la Victoria, en pleno centro de la ciudad de Valladolid. Prometo fotos y mas información. El León de la Riva lleva doce años dormido.

Categorías: Política Estado español

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