Algo que contar

La ablacion cerebral de Rajoy

Publicado el 9 Ee febrero Ee 2008 a las 8:45

El contrato de integración que los trabajadores extranjeros tienen que firmar con el estado español, propuesto por el partido popular a través de su líder Mariano Rajoy, ha provocado diversas reacciones en los medios de comunicación, partidos políticos y en la ciudadanía. Reacciones a favor y en contra de este proyecto, no original sino basado en el contrato francés de acogida e integración, ideado por el compañero de batalla de los populares en Europa, Sarkozy. Por parte de la izquierda política española, las reacciones han sido contrarias a una idea que tachan de xenófoba, racista, islamófoba o clasista, entre otras lindezas y, por parte de la presidencia, Zapatero califica la propuesta como rancia, indigna, discriminatoria e inconstitucional. La derecha, como es natural, ha salido en su defensa. Manuel Pizarro, Arias Cañete y el propio Rajoy, entre otros, han intentado apuntalar la proposición con argumentos variopintos y extravagantes. Han hecho declaraciones tan singulares que podemos correr el riesgo de enzarzarnos en una lucha pugilística argumental de la que la derecha española pueda salir vencedora a los puntos. Digo vencedora, porque su propuesta en realidad no está basada en aspectos racionales sino emocionales. La opinión de que el estado de bienestar español está amenazado, que el sistema de salud está cerca del colapso o que la educación pública está arruinada, gracias a la inmigración, es sólo simple morralla intelectual que no soportaría un mínimo análisis racional. Tras todas estas afirmaciones hay una palabra: miedo. Miedo que el partido popular ha intentado instalar en el ánimo de la ciudadanía española no sólo con respecto a la inmigración sino también con respecto a la familia, al terrorismo o a la idea de España. De esta manera, con ciudadanos amedrentados y asustados, el partido popular se presenta como el salvador de este país a la deriva mientras que el actual gobierno es el causante de todas las desdichas por las que atraviesa la ciudadanía española. Los estrategas del partido popular son capaces de escuchar el latir apresurado de algunos ciudadanos, amplificando sus miedos y convirtiendo sus prejuicios en realidades indiscutibles. Cuando Arias Cañete dice que "ya no hay camareros como los de antes", esta expresando la opinión que se escucha en "algunos bares" y dicha por "algunos españoles de bien". No es una afirmación inventada sino escuchada. Los populares son expertos en captar el miedo y aprovecharlo para llegar al poder. Están dispuestos a extirpar nuestro cerebro en pro de sus intereses.

Categorías: Política Estado español

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