Algo que contar

Caleidoscopio semanal

Publicado el 13 Ee junio Ee 2008 a las 10:55

Dicen en Público que Guerra, el vicepresidente guerrero del gobierno de Felipe González, pone en duda parte de las denuncias de maltrato. Algo tendencioso el titular y la redacción de la noticia. El diputado Guerra no se ha caracterizado por guardar las formas en sus declaraciones, y a su edad es difícil que cambie, pero no es menos cierto que existen casos en los que algunas mujeres se aprovechan de la ley como arma de destrucción masiva en su lucha bélica contra los que fueron su pareja. Entre los afectados se encuentran los hijos que tengan en común. Esta realidad es minoritaria pero existe y sus efectos son demoledores. La defensa de la necesidad de esta ley de violencia de género no debe estar reñida con la aplicación de medidas para evitar la utilización fraudulenta de la legislación por intereses espurios. Existe un dicho español que dice que hecha la ley, hecha la trampa. Por lo tanto, ojo al parche.

Hablando de personas que utilizan la ley en provecho propio y de sus amiguetes, ha aparecido un vídeo de la ilustre Esperanza Aguirre visitando el hospital madrileño Ramón y Cajal, el pasado día 23 de mayo. Lo que está ocurriendo con los servicios públicos en Madrid se conocerá en su momento. Mientras, Espe maneja los medios a su antojo y nos vende, con sus operaciones de marketing, una comunidad idílica. La imagen de la presidente, masticando un chicle, dice que era un caramelo, y encarándose a las trabajadoras que protestaban por la privatización de los servicios públicos, es una metáfora perfecta del gobierno de esta señora. Agresiva, chula y provocadora. Todo ello aderezado con una bella sonrisa.

La aparición de este vídeo ha coincidido esta semana con la celebración de dos efemérides de la política madrileña. Una pública y otra privada. La pública es el XXV aniversario de la Asamblea de Madrid, presidido por la que se considera la dama de hierro española. La privada es el V aniversario del caso Tamayo y Saez que propició, curiosamente, la llegada al poder de doña Espe. Tamayo y Saez son aquellos socialistos que con su abstención impidieron la elección de Rafael Simancas como presidente de la Comunidad de Madrid, así lo habían decidido los ciudadanos madrileños. Espe habrá celebrado este aniversario con sus íntimos allegados. En privado, claro, no vaya a recordarse sus inicios en la presidencia de la comunidad. Rafael Simancas dice que este hecho "supuso un aldabonazo negativo para las instituciones democráticas y que, por instrucciones directas de Zapatero, se renunció a utilizar el recuerdo del déficit de legitimidad democrática con el que Aguirre llegó a la presidencia". ¡Qué problemas se tiene en este país para recordar! De esta falta de memoria se aprovechan los de siempre pero aquellos que promueven el olvido son igual de responsables que los que cometen las fechorías, que los que sacan provecho de las tropelías.

El titular de El País digital dice que Irlanda da la espalda a Europa. Los irlandeses han dicho no al Tratado de Lisboa. Han dado la espalda a la Europa de unos pocos. Bendita Irlanda. Algunos votantes del no dicen que no se les dio información ni se les explicó cómo les iba a afectar y culpan de todo esto al gobierno, que se ha volcado en pedir el sí al tratado, considerando ignorantes y antieuropeos a todos los que tenían otra opción. Lo mismito que ocurrió en España pero nosotros, que para los periolistos de El País seguramente estamos en la vanguardia de la construcción europea, votamos que sí a aquel otro tratado, germen del lisboeta. El no irlandés es suficiente para que no se lleve a la práctica este tratado porque se necesita la unanimidad. A pesar de este resultado, los políticos no se plantean que hay que contar con los ciudadanos para construir Europa, que ésta debe ser democrática. Buscaran cualquier otra triquiñuela, legal o ilegal, quémás da, para defender sus intereses bastardos. Mientras, nos meterán un poco de miedo y nos hablarán de bloqueo, crisis, alarma, desastre, terremoto o cualquier otra palabra que sirva para crear una sensación de inseguridad y temor. Nos situaran en una posición de pasividad e ignorancia de la que sólo ellos nos podrán salvar. Nos dirán que no nos preocupemos, que ellos nos ayudaran: sólo tenéis que votar aquello que os digamos.

Por último, ¡qué suerte he tenido que yo síhe podido comprar huevos! a pesar del terrible desabastecimiento que nos asuela. También he comprado pollo, leche, pescado, embutido, ensalada, carne... Cada vez que he ido al supermercado a comprar algo, lo he encontrado. Parece increíble ante la tremenda carestía de alimentos. Eso sí, un poquito más caro. Vaya.

Categorías: Política Estado español

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