Blog: Algo que contar

Librepensaqué

Publicado el 10 Ee febrero Ee 2010 a las 10:50 Comments comentarios (2)

Qué difícil es hacerse una opinión, afianzada en los hechos, en el bosque cerrado de los medios de comunicación oficiales. Casi tendríamos que dejar de trabajar para dedicar nuestro tiempo a documentarnos sobre lo que ha ocurrido en tal sitio o sobre lo que dicen que ha dicho tal sujeto. La tendenciosidad, no sólo ideológica sino principalmente económica y política, de todos los periódicos oficiales tiene un efecto positivo que es el cuestionamiento crítico de aquello que escuchas, que lees o que te cuentan. Lo cual empuja a buscar otras fuentes de información que sirvan de contrapunto. Aun así no es suficiente la información si no hay conocimiento, el cual nos permite contextualizar y entender muchas de las cosas que ocurren en el mundo. La información y el conocimiento dejan de ser patrimonio de los otros y se convierten en propiedad de uno desde el momento en que te conviertes en protagonista de su construcción desde el inicio, pasando por el proceso de investigación, hasta llegar a tu visión personal sobre lo sucedido. Internet se ha convertido, de esta manera, en una herramienta básica para la construcción personal de una visión del mundo, sin olvidar la tarea de desbroce necesaria que nos permita distinguir el trigo de la paja pues, de lo contrario, existe el riesgo de caer en el pozo oscuro de la desinformación. Por supuesto que no es la única herramienta necesaria. Internet nos permite acceder a la información a través de un certero click pero existe otra tarea más laboriosa que implica mayor esfuerzo, como es la lectura. Afortunadamente, existen numerosos pensadores que nos ofrecen muy interesantes lecturas de los distintos hechos que suceden, o han sucedido en el mundo, y que nos ayudan a entender y a dar forma a nuestra visión del mismo. Esto no implica que nuestras opiniones se conviertan en dogmas de fe sino que supone el armazón argumental que sostiene nuestras ideas sobre la realidad. Nos permite construir un marco personal en el que podemos dar significado a los hechos, lo cual no tiene que ir en contradicción con la existencia de otros marcos ideológicos que nos permitan interpretar lo que sucede. Sin duda que todo esto supone un trabajo intelectual que necesita una gran dosis de esfuerzo y tiempo. Tiempo del que, en general, no se dispone.

 

La paradoja de la era de la información es que su aumento no implica estar más informado, a lo que se une la habitual ausencia de cuestionamiento. Aceptamos aquellos mensajes que concuerdan con nuestra forma de entender la realidad y rechazamos todos aquellos que lo cuestionan, sin atisbo de crítica o análisis alguno. Se realiza en base a una economía de tiempos y se asemeja al funcionamiento de nuestro cerebro que nos permite aprehender la realidad de acuerdo a una serie de categorías mentales, minimizando los elementos accesorios y organizándose en función de los elementos comunes. La vorágine del día a día no invita a pararse a pensar lo cual nos deja a expensas de los intereses espurios que hay detrás de las informaciones de los medios de comunicación oficiales. A la vez, nuestros marcos ideológicos son tan dominantes y confiados de su infalibilidad que permiten poder expresar opiniones sin armazón argumental y que, en muchas ocasiones, son un resumen de los titulares, que hemos leído mientras íbamos de haber hecho algo a hacer otra cosa, asimilados de forma literal. Los medios de comunicación conocedores de la ausencia general de análisis aprovechan titulando directo a los valores morales que sustentan nuestro marco. Nos movilizan con una palabra, un adjetivo o una frase contundente. Saben donde golpear para que sus lectores salten de sus asientos, se indignen y protesten o, todo lo contrario, se arrellanen en sus sillones, se amodorren y miren hacia otro lado. Los periodistas dependen de un sueldo para contar historias y no se arriesgan a morder la mano de quien les da de comer. Escriben al dictado lo que les dicen que tienen que poner, la palabra a utilizar o el enfoque que deben dar. Están amordazados por la lógica del sistema. Alguno de ellos utiliza otros medios de naturaleza más personal, como los blogs o páginas web, para escribir sin cortapisas u optan por trabajar en medios alternativos, donde sienten una mayor libertad para informar sin intromisiones.

 

En una sociedad donde los intereses económicos de los gobiernos y de las empresas construyen realidades paralelas, ajenas a los ciudadanos pero que, a la vez, nos afectan directamente, la existencia de iniciativas individuales, que permitan la formación de marcos ideológicos propios, y la existencia de pensadores e informadores independientes y alternativos son imprescindibles. No hay barreras mediáticas suficientemente elevadas como para que no se las salten quienes tienen la voluntad de pensar libremente y evitar que les tapen la boca.

La historia interminable (una de medios de comunicación)

Publicado el 25 Ee noviembre Ee 2009 a las 19:00 Comments comentarios (0)

Sorprende cómo no suele importar que nos cuenten historias y que no nos aporten ningún dato que las avalen ni hechos que las demuestren. La vinculación emocional e ideológica, la admiración hacia una persona o la atmósfera favorable del pensamiento correcto es suficiente para creérnoslas. A pesar de no tener ninguna prueba que las sostengan somos capaces de defender de forma implacable la verosimilitud de esos relatos y de atacar a todos aquellos que se permiten dudar y, anatema, negar la ocurrencia de esas historias. Los medios de comunicación en función de los intereses que tienen sus financiadores publican noticias que, lejos de ser contrastadas, se dan por ciertas porque refuerzan la línea editorial marcada desgraciadamente por intereses bastardos y no comunicacionales. La posición del lector puede ser pasiva, lo cual implica una aceptación acrítica de lo leído; o activa, que lleva a un mínimo análisis. Este análisis no tiene por qué ser crítico sino simplemente coherente con el marco ideólogico del lector que provoca la asimilación inmediata pero sin un análisis profundo de la realidad de lo leído. Provoca un efecto similar al de la aceptación acrítica. El análisis crítico de una noticia pasa por el conocimiento de sus fuentes y de la validez de las mismas, conocer de quién parte la noticia y los intereses que pueda tener en su difusión, colocarla en su contexto nacional e internacional y valorar su relevancia informativa, buscar y analizar las distintas versiones que sobre un mismo hecho puedan existir asi como de los implicados, y cuando se tenga toda esta información tomar la decisión sobre si nos la vamos a creer o no.

 

Los medios de comunicación son el instrumento que se utiliza para crear estados de opinión, generalmente maniqueos, que definen dónde nos situamos ante una determinada noticia. En el bien o en el mal, en la democracia o en la dictadura, en contra o a favor del terrorismo, en lo blanco o en lo negro. Se pretende simplificar al máximo la capacidad de análisis y eliminar la crítica para lo cual apelan a conceptos morales. Si eres un demócrata ¿cómo puedes defender a Hugo Chávez? Si lo defiendes, estás defendiendo la dictadura o la aplicación de políticas populistas. Los medios occidentales se han encargado de crear una atmosfera de pensamiento correcto que nos dice que Hugo Chávez es un dictador. Si se define a la bloguera cubana Yoani Sánchez como luchadora de la libertad y de la dignidad en Cuba ¿cómo puedes cuestionar cualquier noticia que ella nos cuente?, ¿acaso puede mentir si es el adalid de la lucha contra la dictadura castrista? Son capaces de decirnos que sólo se puede conseguir la paz a través de la guerra y convertir a todos aquellos partidarios de la paz en contrarios por su rechazo a la guerra de Afganistán o a la de Iraq ¿es que no quieres la paz?

 

El foco informativo suele ir dirigido a unas partes del mundo, mientras que otras se encuentran en la mayor oscuridad informativa, normalmente para ocultar los intereses que determinados gobiernos y empresas tienen en esos lugares. Sorprende que una pequeña isla del caribe como Cuba sea fuente de innumerables noticias y que una de las dictaduras más sanguinarias del planeta, la de Guinea Ecuatorial, permanezca oculta a los ojos del mundo. El gobierno de Guinea Ecuatorial es uno de los más corruptos y abusivos del mundo pero genera un número irrisorio de noticias en los medios de comunicación comerciales. El 29 de noviembre se celebran las elecciones presidenciales en las que con toda probabilidad el dictador Teodoro Obiang, enriquecido gracias a los abundantes recursos petrolíferos del país, volverá a ganar con casi el 100% de los votos. La oposición en este país está en la carcel, asesinada o exiliada y, que yo tenga constancia, no existen blogueros, ni ordenadores, ni redes sociales, ni nada desde donde se pueda denunciar los atentados contra los derechos humanos que se producen diariamente en este país.

 

 

Segun algunos testimonios...

Publicado el 7 Ee diciembre Ee 2007 a las 13:35 Comments comentarios (0)

Estamos abrumados de tanto pensamiento brillante que nos rodea. Yo, en algunas ocasiones, me siento un ser insignificante ante tanta sabiduría. En la mayoría de las ocasiones lo soy, sin ninguna duda. Estoy sentado delante del televisor, agarrando con mi mano derecha el mando mientras que, con el dedo índice, aprieto compulsivamente el botón que me permite pasar de una cadena a otra. Es tan extraña la televisión que sólo Libertad Digital Televisión es capaz de mantener mi atención. Reconozco que tengo un espíritu que tiende al masoquismo. También veo los debates de Telemadrid de Buruaga, que destacó en TVE por su objetividad, o las conversaciones tabernarias, tan interesantes, de la señora mayor del medio día, en la misma cadena. No me acuerdo cómo se llama. Curri, eso, Curri Valenzuela, de reconocido prestigio intelectual. Y no digamos los invitados de la Curri como Isabel San Sebastian, aquella que entrevistó a Alfonso Guerra con total imparcialidad. En estos programas ¡qué bien escupen las opiniones!. Juegan a ver quién escupe más alto, más lejos, quién tiene más puntería. Es entretenido ver lo que se puede hacer con una cámara de televisión y un micrófono. Si se saben utilizar correctamente son iguales que una pistola.

Bueno, total, que me pongo a ver un documental sobre las barbaridades que la República cometió contra sus adversarios, especialmente personas curas. Mártires de la iglesia. Hay que recordar que el próximo domingo, 28 de octubre, el Vaticano beatificará a 498 mártires en la Plaza de San Pedro. Así que el documental viene al pelo. Antes de seguir no puedo dejar de  destacar la objetividad y la exhaustiva investigación histórica que caracteriza a los colaboradores de Libertad Digital como Jiménez Losantos, Cesar Vidal y el ex grapo Pio Moa. Gente que, como todos sabéis, destaca por la mesura y el buen rollo. Y la labor que hacen por las personas un poco sordas, por eso gritan tanto para que les oigan.

Continúo. Una voz en off acompaña a la imagen de una fábrica con una chimenea que expulsa humo, todo en blanco y negro porque son imágenes de hace mucho tiempo, y que, sin querer, nos evoca los hornos crematorios nazis. La voz en off dice: "según algunos testimonios, la República intentó acabar con los cadáveres quemándolos en fábricas...". ¡Según algunos testimonios! ¡Qué fuentes mas rigurosas manejan estos señores! Igual es el primo de alguno de ellos quien les ha contado todo esto. Como el primo de Rajoy que le ha dicho que esto del cambio climático es una tontería porque si no son capaces de predecir el tiempo que va a hacer mañana, cómo van a predecir el que hará dentro de 300 años. Qué rigurosidad. Lo que aprende uno viendo estas cosas. Y después sale un tío, con un rótulo en la parte inferior de la pantalla, que dice que es un investigador de la guerra civil y también nos brinda su nombre pero, ¡maldita mi suerte que su nombre se me escapa!. Este señor dice que "En la república cuanto más analfabeto era uno, mas mando le daban". ¡Toma! Y se quedó tan pancho. Después volvió a decir algo pero no lo pude escuchar debido al ataque de risa que sufrí, no sé muy bien por qué.

Para apuntalar la rigurosidad histórica de este documental, decir que, después, hubo un debate  dirigido por el objetivo Cesar Vidal. Pero me quedé dormido.