Algo que contar

Tragicomedia popular: Regalos envenenados

Publicado el 22 Ee julio Ee 2009 a las 5:45 Comments comentarios (2)

La opereta cómica con que nos deleita alguno de esos políticos, con vocación exclusivamente de poder, resultaría graciosa sino fuera porque ocupan puestos de responsabilidad en instituciones básicas de nuestra democracia. No dejaría de reírme si alguien me cuenta un chiste del tipo esto era uno al que le acusan de cohecho y como no sabía qué contestar dijo que si los regalos se daban en navidades había que considerarlo sólo como un regalo de navidad. No sería muy gracioso pero al menos esbozaríamos una sonrisa y nos preguntaríamos ¿te imaginas que esto ocurriera en la realidad? No, imposible. Pero citando a Nike, nada es imposible. Tampoco es lo peor que ocurre en las cloacas de la política pero no deja de ser una radiografía de la putrefacción moral que hay debajo de las vendas de colores que ocultan los bajos fondos del poder. Es cierto que no todos los políticos reciben regalos (con dinero manchado) en contraposición a lo defendido por Rita Barberá. Es cierto que no todos los políticos se dedican a la política por intereses bastardos. Es cierto, afortunadamente. Pero no es menos cierto que muchos de estos políticos, que alcanzan gran notoriedad pública, que son responsables de la gestión de una considerable cantidad de dinero y a los que se les delega, a través de las urnas, la responsabilidad del bien común, se ven envueltos en sucios negocios o al menos ligeramente sospechosos. No es menos cierto que, en la actualidad, los principales dirigentes del Partido Popular están dando su apoyo a un grupo de políticos de su cuerda que están siendo imputados por graves delitos que ponen en cuestión su autoridad política y moral para mantenerse al frente de instituciones públicas que necesitan de la confianza como principio básico para el ejercicio de la política. Por supuesto que no hay partido político que no tenga su caso o casos de corrupción, se puede considerar que son las cosas del poder, pero es notable los casos acumulados que se producen en el partido de la oposición. Destaca Carlos Fabra que a pesar de estar acusado de nueve delitos aparece en las fotos a la derecha de Mariano Rajoy y con el apoyo manifiesto e indisimulado de la plana mayor del partido. Este apoyo no les pasará factura cuando se condene a Fabra porque sabrán desprenderse de lastre en el momento adecuado. Para eso pagan a los expertos en comunicación y a los estrategas de la acción política, aunque la cosa se les complica un poco cuando abren tantos frentes. Hay una estrategia que funciona, al menos para casi diez millones de ciudadanos, que es culpar a los demás (se entiende al otro partido político) o declararse perseguido por una campaña difamatoria. Utilizar estrategias que llegan directamente a las visceras de los votantes suele ser muy útil. Estrategias que son capaces de sortear las murallas de la razón e ir directamente a las vísceras que actúan como un resorte y provocan la defensa ciega de lo indefendible, de aquello que en otra circunstancia (si lo comete el enemigo) sería criticado y rechazado furiosamente. Porque en la política pesa más lo emocional, lo moral, que lo racional y esta certeza es conocida por todos los políticos que preparan sus alocuciones públicas y sus campañas electorales en base a ese conocimiento sorprendente sobre la toma de decisiones de las personas.


El delito de cohecho tiene una fachada honorable. No en vano ha sido cometido o tolerado por una amplia mayoría de los ciudadanos de este país para conseguir favores personales, puestos de trabajo, ascensos o cualquier otra prebenda. Reconocerlo como delito sería reconocerse como delincuente por lo que la afirmación “todos los políticos reciben regalos” es ampliamente aceptada. Su transformación en “todas las personas reciben regalos” es sencilla, mecánica, automática. ¿Quién no recibe regalos? Algunos pederastas argumentan que todos hemos tenido en algún momento atracción sexual hacia menores de edad, argumento que no es eficaz porque la atracción sexual hacia menores es reprobable socialmente pero ¿un regalo? ¿es reprobable socialmente? Evidentemente, no. Estas afirmaciones trampa son neutralizables, por supuesto. Primero, no aceptando el enunciado y, segundo, clarificando el concepto de regalo. Es simple a primera vista pero lo suficientemente complejo como para que algunas personas honradas defiendan paradójicamente, con uñas y dientes, la comisión de delitos por parte de personalidades públicas de gran notoriedad y que, necesariamente, comparten el mismo espectro político.


La defensa que el Partido Popular hace de los miembros de su partido imputados en delitos supone una burla a la democracia y a los ciudadanos además de una violación flagrante de los principios de la confianza y honradez que se demandan a cualquier personalidad o grupo político con responsabilidades públicas y representante de la ciudadanía. La utilización consciente de estrategias que pretenden justificar actos delictivos debería ser suficiente, en cualquier sociedad políticamente adulta, para jubilar de la vida pública a ciertas personas, sin ser óbice de sus responsabilidades penales, y conducir al ostracismo a determinados grupos políticos. Pero cuán lejos estamos de ser adultos.

 


Reflexiones en la sociedad: los valores y los demás que yo estoy en otra cosa aunque parezca lo contrario

Publicado el 21 Ee julio Ee 2009 a las 8:15 Comments comentarios (2)

Nuestra sociedad necesita reflexionar sobre qué sociedad queremos y cómo podemos actuar para conseguir aquello que queremos. Esta labor no deja de ser titánica, digna de una epopeya, porque implica consensuar qué valores son los que nos gustaría que imperaran y, por tanto, qué valores se quieren transmitir a nuestros hijos. No sólo esto. También implica modificar las prioridades en este país teniendo en cuenta que la educación no ocupa un lugar destacado en las preocupaciones de nuestros políticos y tampoco en las de gran parte de la sociedad. Aunque el discurso o las reacciones ante determinados hechos gravísimos parezcan contradecir esta afirmación. Ante estos hechos, como las violaciones grupales contra unas niñas en Huelva y en Baena (Córdoba), los guardianes de la moralidad se rasgan las vestiduras y claman contra la supuesta impunidad que gozan, en este caso, los menores que han cometido un delito. En otras ocasiones, cambiaran menores por delincuentes de baja estofa o terroristas o violadores (adultos). No digo que no sea objeto de debate las consecuencias que se deriven de cometer actos delictivos. Todo es debatible y revisable. Pero en este caso se apunta en la dirección equivocada. La cuestión no es rebajar la edad en la que se puede exigir responsabilidad penal al menor sino la reflexión de cuál es la responsabilidad de los adultos en la aparición de hechos como los mencionados. Hoy se rebajaría la edad a los 13 años y mañana se pediría que se rebaje a los 12 pero el marco en el que se producen los delitos no cambiaría. Hablar sobre las penas, sin dejar de ser importante, es una manera muy eficaz de soslayar la responsabilidad real que tenemos los adultos. No es plato de buen gusto situarnos delante de un espejo y observar lo que somos y lo que hacemos y mucho menos desde la reflexión crítica. No creo que la imagen que reflejemos sea positiva.


Hay que alejar esta reflexión crítica de la lucha política e identitaria, aunque nos suponga un esfuerzo ímprobo de consenso. No escapa a nadie que las dificultades que esto supone son inmensas. Vivimos en un país en el que una asignatura como ciudadanía, que enseña valores democráticos y el ejercicio del ser ciudadano, provoca enfrentamientos partidistas, teñidos por la fuerte presencia de valores religiosos que sólo representan a un sector concreto de la sociedad. Un país en el que la comisión de hechos delictivos por nuestros políticos se tiende a justificar por los mismos que a su vez demandan hipócritamente el debate sobre los valores que imperan en nuestra sociedad. Un país, de profundas raíces religiosas, preparado para la confrontación de valores pero no para el diálogo. Un país en el que los adultos esquivan ágilmente las responsabilidades que les son propias y criminalizan a unos niños que son un reflejo de su entorno, de su sociedad, de los valores que se les ha transmitido y del modelo que se les ha enseñado. Un país así, evidentemente, no facilitará la reflexión sobre los valores ni el consenso social sobre los mismos. A pesar de todo esto, se torna urgente el diálogo, el debate, la reflexión sobre qué sociedad queremos construir aunque no soy optimista con respecto a que esto ocurra porque a pesar de las reacciones de la sociedad y las declaraciones de los partidos políticos, que parecen indicar lo contrario, no existe conciencia social de esta necesidad. Sólo surge ante la aparición de hechos socialmente reprobables como los sucedidos estos días. Después de esto, el tiempo, las vacaciones y el fútbol la difumina. O una reforma penal que nos salve la cara.

 

Los políticos y la gente

Publicado el 8 Ee junio Ee 2009 a las 18:35 Comments comentarios (0)

Una de las conclusiones que alguno puede sacar de estas últimas elecciones europeas es que Europa importa muy poco. Y es cierto pero no porque carezca de importancia. Sería un error extraer la importancia de esta Europa (es decir, mínima o básicamente nula) de las bocas de nuestros políticos los cuales definen lo importante en función de las parcelas de poder que puedan conseguir y Europa, para un político español, es una plaza cómoda, un lugar de retiro, pero no una fuente de poder e influencia. El poder se consigue a nivel local y nacional, manejando Ayuntamientos, Diputaciones o gobiernos comunitarios o gobierno estatal. En estos puestos de poder es donde se hace negocio. ¿A quién le importa un escaño en el Parlamento Europeo? ¿Qué visibilidad política a nivel nacional tiene ser europarlamentario? Ninguna. Eso si, le permite mejorar el nivel de inglés, en el caso de que se digne a acudir a las sesiones parlamentarias.


Europa. No conozco a ningún político español que le importe algo. Todo el mundo se queja de que en estas elecciones nadie ha hablado de Europa (y quiénes lo han hecho no han tenido presencia en los medios). Pero nunca nos han hablado de Europa, ni en estas elecciones ni en anteriores. Sólo son capaces de decir que son muy importantes, que hay que ir a votar y que les votemos a ellos. Más allá de esto no hay Europa. España es un país que ha sido capaz de votar la Constitución Europea, después rechazada por franceses y holandeses, sin habérsela leído o tenido un mínimo conocimiento sobre su contenido más allá de los micro resúmenes que ofrecieron los medios o las frases estudiadas que los políticos nos repetían una y otra vez. Nuestros políticos sólo nos dijeron (¿verdad Borrell?) que si no votábamos pondríamos en un grave aprieto la construcción europea y que el voto de el “no” se equiparaba con la defensa que de esta opción hacían grupos políticos de extrema derecha como el Frente Nacional francés de Le Pen. Estos fueron los dos argumentos con los que los políticos españoles convencieron a los ciudadanos para votar a favor de la Constitución Europea, que aún hoy todavía están buscando que se apruebe con ese sucedáneo llamado Tratado de Lisboa.


La mediocridad de los políticos y su extendida presencia en altos cargos de los principales partidos políticos españoles es sólo un reflejo de la mediocridad de la ciudadanía. Una ciudadanía que es capaz de permitir, de soportar y de tolerar una campaña electoral europea en la que no se hable de Europa y que es capaz de premiar la sinvergonzonería de unos políticos corruptos es sin duda mediocre y digna de los políticos que nos gobiernan o nos pretenden gobernar. Por eso el rebaño con banderas vociferante, que se reúne alrededor de los maestros de ceremonia encaramados en los balcones del poder, es sólo un triste reflejo de la pobreza intelectual y política de los ciudadanos de este país. Que los profesionales de la política son una medianía es un hecho demostrable día a día, periódico a periódico, gobierno a gobierno, elecciones tras elecciones pero nos olvidamos de quiénes los encumbran, de quiénes los amparan, de quienes los protegen que no son otros que tú y yo. No somos ciudadanos, somos sólo gente.

 


 


Democracia con esqueleto franquista

Publicado el 31 Ee mayo Ee 2009 a las 15:10 Comments comentarios (0)

¿Puede un juez sustraerse de sus ideas políticas a la hora de decidir sobre casos de marcado carácter político? ¿Puede un juez afín al franquismo dictar sentencias justas sobre casos que tengan que ver con la Guerra Civil española o sobre la restitución moral a las víctimas del terror franquista? Deberíamos hacernos muchas preguntas sobre el funcionamiento de la justicia y la justicia de sus sentencias. Sobre el perfil de un juez o de la judicatura española. Sobre la política y la justicia. Sobre la separación de poderes.


Los partidos políticos defienden la independencia de los jueces pero no dudan en maniobrar para conseguir su cuota de poder dentro de los órganos judiciales que les permita influenciar en las tomas de decisiones sobre aquellos hechos de clara importancia política. En muchos casos esos jueces politizados que mantienen lazos con oscuras épocas pasadas, con grupos políticos concretos y con prestigiosas empresas no necesitan la presión de ningún partido político para dictar aquello que más concorde con su pensamiento, coincidente con el de grupos afines, en detrimento de la más básica justicia. En ese caso ideología particular, cubierta de poder y prestigio social, se alía con posiciones políticas concretas de grupos políticos concretos.


En España hay un tabú jurídico y casi diría que político. Se llama Franquismo. Este país ha construido una democracia no sobre las cenizas de la dictadura sino desde su estructura. Nuestra democracia tiene el esqueleto del franquismo. No es de extrañar, por tanto, que cada vez haya más voces contrarias a aquello que se glorificó como transición por considerarse el plan estratégico que permitió la supervivencia de una dictadura dentro de estructuras aparentemente democráticas. En la medida en que la conciencia democrática de la ciudadanía es mayor, más crítica es, y así debe ser, la visión sobre esa etapa de la historia española protagonizada por personalidades de sólidos vínculos con el régimen dictatorial anterior. La oposición a esta transición es un signo del talante cada vez más democrático de la sociedad, unido al valor específico que proporciona la existencia de varias generaciones nacidas en libertad.


El intento de los nietos de las víctimas del terror franquista de recuperar los restos de sus familiares, enterrados en las cunetas de las carreteras españolas, es una acción necesaria, imprescindible y purificadora para la democracia española. La oportunidad de convertir en polvo los restos del esqueleto franquista pasa por la existencia de estas acciones, por la reprobación sin condiciones de una época negra en la historia de este país y por el descrédito social del armamento ideológico que sustentaba y sustenta al franquismo. No es admisible que jueces franquistas, es decir, personas que defienden o justifican políticas contra las libertades y derechos ciudadanos, tengan la opción de tomar decisiones que afecten directamente a la salud democrática de una sociedad como es la exhumación de víctimas de la barbarie.

 

Pepe

Publicado el 26 Ee abril Ee 2009 a las 17:25 Comments comentarios (5)

Hace unos días la imagen de un futbolista pateando a un compañero y arreando un puñetazo a otro ha sido fuente de debate en los medios deportivos y entre los aficionados. Por un lado, los que reclaman una sanción ejemplar y, por otro, los que son más benévolos o incluso justifican la conducta del deportista. Los hay que lo expulsarían de su equipo, del campeonato e incluso del país. Otros apelan a la locura, a la pérdida momentánea de control, en definitiva, utilizan argumentos que apelando a la falta de conciencia exculpan al jugador. Opiniones de todos los colores, como es natural, aunque todos coinciden en castigar este comportamiento. Difieren en la intensidad. Como suele ocurrir las diferencias se pueden calibrar en función de los odios, las simpatías y otros intereses bastardos que suelen impregnar cualquier debate que se precie sobre el deporte rey español. Esa pasión ciega con la que uno se suele aproximar a este juego.


Evidentemente este comportamiento extraño en el deporte, o así debería serlo, tiene que ser sancionado pero tendríamos que preguntarnos por la eficacia de estas sanciones a la hora de erradicar la violencia y la agresividad en el mundo del fútbol. Por supuesto que en la dimensión personal podrá servir a este jugador para no comportarse de forma tan violenta pero no tendrá ninguna repercusión en el clima de agresividad que rodea a este deporte. No digo que pueda tener alguna repercusión, es decir, que pueda favorecer la gradual desaparición de estos comportamientos, digo que no tendrá ninguna. Se podrá decir que ese no es el objetivo de la sanción y es cierto. El objetivo es penalizar un comportamiento indebido, simplemente, porque atajar el problema de la violencia no es una meta que interese al mundo del fútbol.


La existencia habitual de comportamientos antideportivos forma parte natural del deporte rey. La agresión de este jugador encaja a la perfección en el ambiente que se vive en los terrenos de juego y en las gradas. El insulto como economía del lenguaje, las agresiones entre jugadores y entre los aficionados, la competitividad visceral entre los equipos, la pasión ciega e irracional de los aficionados, los lanzamientos de objetos, las pancartas y símbolos agresivos, las declaraciones de jugadores y dirigentes, los medios de comunicación, los grupos ultras. Todo ello conforma el entorno alrededor del cual se pegan patadas a los balones. Por lo tanto, comportamientos como los del jugador Pepe no son, ni deberían serlo, extraños a este deporte. Forman parte del mismo y todos los jugadores, dirigentes, medios de comunicación y aficionados dan carta de validez a la aparición de estos comportamientos.


La sanción de este jugador sólo es una sanción más como la que han recibido cientos de jugadores. Si no existe una voluntad real por parte del mundo del deporte y del gobierno para erradicar definitivamente la violencia y la agresividad en el fútbol volverán a repetirse estos hechos. Y volveremos a escuchar los mismos debates vacíos de contenido. Nos centraremos en la conducta del jugador, le crucificaremos si hace falta en aras de mantener el statu quo, y nos olvidaremos de lo que le rodea, eso que hemos creado todos con nuestra ciega afición.

 

El coyote es un terrorista, me cuenta el correcaminos.

Publicado el 18 Ee enero Ee 2009 a las 15:30 Comments comentarios (2)

Una de las características de la sociedad en la que vivimos es la desnaturalización de los símbolos, la dilución de sus significados. Se convierten, aquellos que se suponen peligrosos, en simple producto. No en vano el sistema capitalista tiende a convertir todos los elementos que lo forman en productos que se compran y se venden. De hecho, es la conversión en productos lo que da valor a cada elemento. Si no, no es nada o queda apartado en la orilla marginal de la colectividad. El significado o contenido de algo es diluido en el mar de lo simulado, de lo artificioso. El símbolo es amenazador en función del significado que se le otorgue y para conjurar el riesgo se convierte en camiseta, pulsera o banderola. En ocasiones, la realidad vuelve a recordarnos qué era aquello que hoy no es nada. El pañuelo palestino era el símbolo de un pueblo oprimido y su ostentación era la solidaridad con su sufrimiento y su lucha. Lejos del intento de la moda de convertirlo en mero objeto decorativo de cuellos insolidarios. Israel, sin quererlo, le ha devuelto su significado. El palestino está hilado con la sangre de los miles de asesinados


La belicosidad israelí pretende enmarcarse en esa brillante trampa conceptual de la guerra contra el terrorismo, en la cual se incluye toda acción bélica iniciada y protagonizada por países occidentales contra países definidos como terroristas en función de variados intereses. No es necesario ser terrorista sino ser designado como tal. De esta manera, ningún país está libre de ser atacado en el futuro por las naciones que tienen el privilegio de denominar. La palabra terrorista activa en nuestros cerebros respuestas de alarma y nos sitúa, inmediatamente, en el lado de aquel que no solamente denomina sino que también está impregnado de superioridad moral. Si aquel que es acusado como terrorista es, además, originario de ciertas áreas del mundo sospechosas, apoyaremos cualquier acción dirigida a eliminarlo y justificaremos cualquier error o exceso de celo que conlleve la muerte de inocentes, lease civiles. Nadie en su sano juicio se situará al lado de los denominados terroristas.


Israel es uno de esos países que tienen la prerrogativa de denominar. El aparato propagandístico israelí se encarga de definir la realidad que más conviene a los dirigentes israelíes. Cualquier muerte civil es catalogada de necesaria, los ataques a edificios de la ONU se consideran errores inevitables, la utilización de fósforo blanco o las bombas DIME es imprescindible, la masacre de un pueblo o los más de trescientos niños muertos fundamentales. Todo es moralmente lícito porque el fin último de acabar con el terrorismo es lo que vale. Nos lo cuenta Simón Peres, flamante ganador del Premio Nobel de la Paz en mil novecientos noventa y cuatro. Este mundo está podrido.

Crímenes contra la humanidad

Publicado el 16 Ee octubre Ee 2008 a las 10:35 Comments comentarios (0)

Tenía cuatro años. Era de noche. La habitación que compartía con mi hermana estaba al lado de la de mis padres. Oí que mi padre estaba despierto y hablando, algo agitado. Abrió la puerta de su habitación y escuché como sus acelerados pasos se perdían por el largo pasillo de nuestra anciana casa. La calma de la noche volvió después de escuchar el ruido de la puerta de entrada al cerrarse. Algo había pasado. Al día siguiente supe que se había muerto Franco.

 

Años más tarde, escuché y leí las atrocidades que, en nombre de España, cometió este señor, y sus secuaces, durante cuarenta años y todos, absolutamente todos, los ciudadanos de este país eran testigos de la total impunidad con que, ya en democracia, se desenvolvían sus correligionarios en nuestra sociedad. Impunidad de aquel, y aquellos, y de éstos, ante la cual una amplia mayoría de los ciudadanos, lejos de censurar, toleraban y justificaban con los más variopintos argumentos. Vivíamos [vivimos] en un país en el que los asesinatos y torturas cometidos por miembros de la falange y del estado franquista se diluían en el miedo de unos y la aceptación de otros. Se ha pretendido construir un país en democracia sobre las tumbas de los asesinados impunemente en las cunetas de cualquier carretera o al lado de las tapias de cualquier cementerio.

 

Que Garzón pretenda juzgar la represión franquista, enmarcándola dentro de lo que se conoce como crímenes contra la humanidad, es una gran noticia. Esperanzadora, al menos. Aunque llegue tarde, pues mucho de los autores e instigadores están muertos, que quede constancia judicial de quiénes son la vergüenza de la historia más reciente de este país. Pero sobre todo, que se pueda conocer el paradero, identificar y recuperar, por sus familiares, los miles de ciudadanos asesinados que yacen en cientos de lugares del territorio español. Es una cuestión de justicia.

 

Siete puñaladas

Publicado el 8 Ee octubre Ee 2008 a las 7:35 Comments comentarios (0)

El veinticinco de mayo de dos mil tres, en un pueblo de Estados Unidos llamado Tenafly, un hombre se apuñaló a sí mismo, siete veces, en el pecho y en el cuello. Este hombre fue un médico norteamericano que trabajó con soldados que sufrieron estrés postraumático, después de su participación en alguna de las guerras ideadas por el gobierno de su país, y que se comportaban, en la vida cotidiana, con violencia hacía sus parejas y abusando sexualmente de sus hijos. Este hombre se encargó de inventar una defensa que excusara el comportamiento de estos soldados y, por extensión, de otros hombres que utilizaban los mismos medios expeditivos de relación con sus parejas e hijos. Este hombre fue un firme defensor del carácter natural de determinadas prácticas sexuales como la pedofilia, la necrofilia, la zoofilia, el sadismo, la urofilia, la coprofilia o la Klismafilia. Este hombre afirmaba que todos nosotros tenemos algo de pedófilos en nuestro interior, que la pedofilia es una práctica extendida y aceptada por, literalmente, billones de personas, que el niño abusado sexualmente es generalmente considerado víctima aunque el niño pueda iniciar los encuentros sexuales con el adulto, que hay un total continuum que debe ser considerado aquí, desde aquellos niños que fueron forzados y no obtuvieron placer y podrían hasta ser considerados como violados- a aquellos que disfrutaron inmensamente con respuestas orgásmicas- de las actividades sexuales. Este hombre fue el inventor del síndrome de alienación parental (SAP), cuyo origen se encuentra en su desquiciada teoría de la sexualidad humana y en la defensa de padres acusados de incesto, sin ningún aval científico, criticado por la mayor parte de la psicología y por la psiquiatría, que pretende ser utilizado en los litigios de divorcio y por la custodia de los niños, convirtiendo a la mujer en un ser alienante y malvado con el objetivo de separarla de sus hijos. Este suicida se llamaba Richard A. Gardner.

 

 

A pesar de todo esto, la Coordinadora de Psicología Jurídica del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España avala el análisis de la problemática que se conoce como Síndrome de Alienación Parental, mintiendo cuando dice que los investigadores y psicólogos muestran un gran consenso, considerándolo un avance científico y hablando de la existencia de literatura científica que reconoce su utilidad, que, por otra parte, ni siquiera se menciona para que podamos revisarla. El síndrome de Alienación Parental no es aceptado por la Asociación de Psicología Americana (APA), la Asociación de Psiquiatría Americana (APA), la Asociación Médica Americana (AMA) ni por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tampoco está incluido en la clasificación internacional de enfermedades, CIE 10, ni en el manual diagnóstico de las enfermedades mentales, DSM IV. No existen pruebas que lo avalen como instrumento diagnóstico y es criticado  duramente por el mundo científico. Aunque existe un alud de razones que aconsejan no apoyarse en el SAP, el Colegio Oficial de Psicólogos de España se desmarca del consenso científico mundial para permitir la aparición de un comunicado de apoyo en su página web, que ni siquiera se atreven a firmar con nombres y apellidos. Y es que no estamos hablando sólo de un problema científico sino de una invención, de marcado carácter ideológico, al servicio del backlash provocado a raíz de los movimientos feministas y contra los derechos y logros sociales alcanzados en las últimas décadas por las mujeres.

 

¡Repetimos!

Publicado el 6 Ee julio Ee 2008 a las 18:25 Comments comentarios (0)

Coincidiendo con la celebración del día de la independencia en Estados Unidos, el 4 de julio se estrenó en España el remake estadounidense de la película del austriaco Michael Haneke, Funny Games. Está película del año 1997, participó en la sección oficial de la Semana Internacional de Cine de Valladolid de ese mismo año. Es una reflexión sobre la violencia crudísima, obscena, inquietante y provocadora. No es la primera reflexión cinematográfica que Haneke hace sobre la violencia. Antes había rodado una trilogía sobre este tema: El séptimo continente, El vídeo de Benny y 71 fragmentos de una cronología del azar. Recomendable cada una de ellas aunque como es natural varían en calidad. Todas, incluida Funny Games, están rodadas en alemán y esta es la principal razón que Haneke esgrime para justificar el volver a hacer esta misma película, plano por plano, con actores americanos de habla inglesa. Al rodar en inglés pretende llegar a la mayoría del resto del mundo. Como yo me encuentro en la minoría, no voy a ir a verla. O, mejor dicho, a re-verla. He visto el trailer americano y resulta curioso como los actores de habla inglesa copian hasta los gestos de los protagonistas originales de la primera película. Es absurdo. Por una parte, porque no tiene sentido hacer una película exactamente igual que la primera y, por otra, porque Haneke ha ganado suficiente dinero como para no venderse al dios americano. No tiene sentido que vuelva a participar como director en la misma película. Al menos, un sentido intelectual o artístico.

Amenabar vendió los derechos de Abre los ojos al cienciólogo Tom Cruise y éste se dedicó a hacer una película horrorosa. Gus Van Sant, en plan sacrílego, acuchilló repetidamente la película de Psicosis. Amenabar, como Pilatos, se lavó las manos ante tamaño delito. Hitchcock ni siquiera pudo vengarse del independiente Van Sant, recluyéndole una semanita en la residencia de la familia Bates. En estos ejemplos fueron otros los que mancillaron las películas originales. En el caso de Funny Games es el propio director. No sé si se trata de otra reflexión sobre la violencia del intelectual Haneke, destrozando, conscientemente, una de sus películas. Es probable. Me inclino más a pensar que poderoso caballero es Don Dinero, que diría Quevedo. Dinero ante el que se arrodillan las piernas más poderosas, incluidas las del maestro Hitchcock que lejos de vengarse de Van Sant, si estuviera vivo, movería la cabeza con comprensión y poniendo una mano en su hombro le diría: Gus, te perdono, yo hice lo mismo. Haneke es un confeso admirador del cine de Alfred y no sería extraño que decidiera, al igual que el de oronda figura hizo con El Hombre que sabía demasiado, repetir los pasos del maestro. Sea como fuere, es recomendable ver la Funny Games austriaca y hablada en alemán, bajada con el torrent o con el e-mule, como se prefiera. Ritmo lento, cámara fija, y violencia descarnada al mas puro estilo europeo. No se puede pedir más.

Manifiesto que el manifiesto manifiesta

Publicado el 4 Ee julio Ee 2008 a las 16:50 Comments comentarios (0)
No me adhiero al manifiesto por la lengua común. Existen suficientes razones, más o menos lógicas, pero el motivo principal por el que decido no apoyar este texto tiene que ver con mi hemisferio derecho, el más intuitivo y analógico. Todo aquello que sea apoyado por la dirección de Telemadrid, debe ser rechazado inmediatamente. Y sí, este manifiesto es apoyado por su directora, Isabel Linares. Esta cadena de televisión, dirigida desde la Comunidad de Madrid, no se caracteriza, en los últimos años, por la defensa de la libertad ni nada por el estilo sino por la manipulación constante y vergonzante de los hechos por motivos puramente políticos. Lo mismo cabría decirse del apoyo que recibe este manifiesto, no lingüístico sino político, del periódico El Mundo. Es un apoyo mezquino e interesado. La Razón, el ABC, Libertad Digital, Intereconomía, la COPE, Televisión Popular, entre otros medios, también lo apoyan. Muchos de estos medios no se caracterizan por la transparencia ni la rigurosidad. Se dedican a agitar el espantajo. Alguno pensará que el que estos medios lo apoyen no es suficiente razón para no apoyar un manifiesto en defensa de la lengua española, ya que "nos cuentan" que está siendo atacada en distintos puntos de la geografía nacional. Yo digo que es bueno ejercitar la capacidad de sospecha. Sospechar de los mensajes, ideas y opiniones que se agitan a nuestro alrededor. Poder pararnos y reflexionar sobre lo que nos quieren decir. Saber quién está detrás de un texto como este, quién lo difunde y qué intereses pueden tener para hacerlo. Cuando tengamos esta información decidiremos creer o no creer. Y yo, sinceramente, no me lo creo. La lengua española, por fortuna, no se encuentra amenazada sino que, por el contrario, goza de una salud espléndida. La única defensa posible del español, si es que se tiene que defender de algo,  se hace hablando y escribiendo como hicieron los hablantes y escritores gallegos, catalanes y vascos cuando en nuestro país sus lenguas estaban amenazadas. Nuestra riqueza cultural y lingüística no puede verse cuestionada por intereses bastardos de los nacionalismos recalcitrantes, en este caso del español. Mientras los políticos y los medios se dedican a lanzarse las lenguas a la cabeza, los ciudadanos de a pie nos seguiremos dedicando a utilizar las nuestras para comunicarnos. Como siempre hemos hecho.

Lo baila mi mulata con las bragas en la mano

Publicado el 24 Ee mayo Ee 2008 a las 9:25 Comments comentarios (0)

He de reconocer que me gusta Rodolfo Chikilicuatre. El otro día mientras esperaba en la cola de la panadería, me sorprendí tarareando "lo baila mi mulata con la bragas en la mano" mientras agitaba la bolsa de la compra por encima de mi cabeza ante la atenta mirada de la vecina del tercero. Cada vez que le veo en la televisión, sonrío. ¡Que me hace gracia, oye! La aparición de este producto de El Terrat es uno de los fenómenos más divertidos y graciosos de los últimos meses. Todo surge de una simple broma que va creciendo hasta que se convierte en lo que es hoy, el representante español de Eurovisión. Una broma al cubo. Pero también una burla al the establishment musical español. Y sinceramente me alegro. Estamos habituados a escuchar a cantantes mediocres cantando canciones mediocres, malas letras, música simple, impersonalidad, aburrimiento por lo que la presencia de esta parodia se agradece al menos porque nos hace reír. Es cierto que en otras ocasiones nos hemos reído con otros participantes de este concurso hortera pero el drama radicaba en que aquellos concursantes cantaban en serio. Precisamente esos cantantes serios, que nos aburren continuamente, disco tras disco, actuación tras actuación, en cada una de sus apariciones televisivas, son los que se oponen con más fuerza a la existencia de Cikilicuatre. También los eurofans, expertos frikies horteras que se emocionan con canciones sentimentaloides y romanticonas, mientras se cogen de la mano y se balancean de lado a lado al ritmo de la música. Incluso hay algunos que critican a TVE y al Instituto Cervantes por gastarse el dinero de todos al promocionar a este personaje. Los periodistas S.P. de Pablos y R.G. Gómez se preguntan, en un artículo de El País digital, si es así como dos instituciones, pagadas con dinero público, velan por la cultura y la lengua española. Critican que la canción es de deliberado mal gusto (por decir bragas, qué marranetes) y subestiman al actor tachándole de segunda fila (a lo mejor si hubiera sido Javier Bardem). Les falta sentido de humor porque sólo se puede entender esto desde el humor. No hace buena música, no es buen letrista, no canta bien, no baila bien y nos hace reír. Lo mismo que la mayoría de nuestros músicos superventas. Tampoco ganará Eurovisión, como los anteriores representantes españoles, pero al menos que sirva para que nos demos cuenta, aunque sea desde la parodia, que cualquiera, bien acompañado y con una adecuada publicidad, puede ponerse delante de un micro. Y esto no es música, es sólo una broma. La broma del negocio de la música a la que estamos acostumbrados. Y si no pregunten a Ramoncín.

La otra poesia y el pavo real

Publicado el 4 Ee mayo Ee 2008 a las 18:00 Comments comentarios (0)

Este sábado, 3 de de mayo, se presentaba un libro titulado 10 poetas y 10 músicos en el marco de la feria del libro de Valladolid. En dicha presentación participaban los antonios, Colinas y Gamoneda, junto con un tal Ilia Galán y Tomás Marco. Éstos últimos han sido los promotores de la idea de este libro que consiste, básicamente, en el encuentro entre poesía y música con la participación de diez poetas y diez músicos españoles. Ilia Galán es un profesor universitario de la Universidad Carlos III que, en este acto, se encargó de la introducción y la presentación de este libro en el que como participantes ilustres se encontraban el leonés Colinas y el ovetense Gamoneda. En ocasiones, tengo la tendencia de fijarme en las formas, en la imagen, en lo que se muestra y en lo que hay detrás de lo que se muestra, y obvio el contenido. Ilia G. se convirtió de esta manera en el centro de mi atención. Engolado y pagado de sí mismo, comenzó a hablar con voz afectada y con esa característica tan peculiar que he observado en otros presuntuosos: el eructo hacia dentro. Este particular eructo consiste en una breve pausa en la plática y la posterior inspiración de aire, que como un golpe seco, cambia la sonoridad de la palabra en semejanza a un regüeldo interior. A la par, con los codos apoyados en la mesa, entrelazó los dedos de sus manos, formando con los brazos un círculo, en cuyo centro se encontraba el micrófono que amplificaba su voz forzada. Las manos comenzaron a balancearse en el aire, en un regodeo casi obsceno, alejándose y acercándose una a otra, con intermitentes y suaves caricias digitales. Mientras las palabras se deslizaban entre sus labios en dirección a los oídos de los escuchantes, sus ojos veían en cada una de nuestras caras, la suya. Unas cincuentas caras de Ilia G., observaban al propio Ilia, en arrebatado éxtasis y excitación orgásmica. El maestro de ceremonias levitaba sobre sus discípulos en un ejercicio de omnipotencia y perfección  divina. Una vez regresó de los cielos a su asiento terrenal, cedió la palabra a Tomás Marco, el cual, en su discurso, hizo una alusión a su compañero de ideas que fue recibida por éste con una sonrisa de auto admiración, cerrando los párpados con coquetería para después mirar al público buscando su reconocimiento, tímidamente. La representación teatral de este profesor contrastó con la sencillez de A. Colinas y la campechanería de A. Gamoneda.

Gamoneda quiso remarcar la importancia de este proyecto por el encuentro entre la poesía culta y la música culta. Adjetivar a la poesía como culta me provoca un rechazo instantáneo porque, normalmente, suele crear una frontera elitista entre esta poesía y la otra, quedando ésta última como la hermana pequeña e ignorante de la primera. Siento a la otra como poesía viva, dinámica y vanguardista. Ésta ha estado unida a la música, a aquella otra no culta sino de origen popular, desde hace siglos. Desde los romances hasta el rap. Nacho Vegas tiene más poesía en sus letras que el mejor verso que haya escrito IG y las rimas poderosas de Los violadores del verso harían sonrojar a muchos de esos poetas cultos. La mirada de la élite es mirada ciega. La realidad está repleta de poesía y de música y su encuentro bebe de las fuentes de la naturalidad. Mientras la élite, en su castillo de naipes, se mira en el espejo, tras la ventana la realidad sigue su camino.

Hay algo que no es como me dicen

Publicado el 7 Ee abril Ee 2008 a las 16:25 Comments comentarios (0)

Llevo casi un año que apenas compro periódicos. He sido comprador de El País durante más de una década. Me gustaba leer a alguno de sus colaboradores, especialmente la columna de opinión visto/oído de Haro Tecglen, que murió hace un par de años, y también a Juan José Millás y sus columnas de los viernes. Con Millás he tenido, desde mi época adolescente, una especial atracción por su escritura. No tanto porque considere que es un buen narrador, que lo considero, sino por la perspectiva que elige para contar sus historias. Lo conocí a través de su obra El desorden de su nombre y no porque la leyera, lo hice más tarde, sino porque en mi instituto se organizó una jornada dedicada a analizar esta novela. Me atrajo su mirada literaria e influyó, junto con otros, en todo lo que pude escribir durante la década de los noventa, sin que curiosamente me convirtiera en un gran lector de su obra. Sólo he leído La soledad era esto, Tonto, muerto, bastardo e invisible, No mires debajo de la cama y, finalmente, Hay algo que no es como me dicen. En la actualidad, creo que sigue escribiendo su columna semanal pero ya no la leo. No pudo retenerme como lector de El País. Dejé de interesarme por este periódico cuando murió Haro Tecglen, cuya columna leía invariablemente, hiciera frío, calor, lloviera o cayeran chuzos de punta. No es que estuviera de acuerdo con todo lo que decía, de hecho mi opinión era diferente en muchas ocasiones, pero me interesaba conocer cuál era su punto de vista sobre muchas de las cosas que pasaban en este mundo. Con su muerte la contraportada quedó huérfana de una de las miradas personales más interesantes de este país.


Vivimos en la sociedad de lo aparente. Uno no es sino que uno es lo que a otros les gustaría que fuera. Vivimos en una sociedad que uniforma, que nos iguala y, a la vez, nos engaña con la ilusión de que somos diferentes. Nos podemos encontrar con cientos de alternativas que supuestamente nos hacen  ser diferentes pero que en la práctica nos hace iguales al resto. Uno no presta atención a lo que llevamos dentro y que nos hace ser únicos, nuestra mirada, sino que se atiende a lo externo, lo aparente, lo caduco. Vivimos tan rápido que no nos da tiempo a conocer las miradas de otros. Vivimos en la tiranía de lo efímero y nos quedamos huérfanos de las miradas únicas. Se muere Azcona o Fernán Gómez. Se muere Haro Tecglen.

Y no es que no existan esas miradas únicas. Sólo es que pasan desapercibidas en la democracia de las ideas. Hoy todos sabemos, todos tenemos algo que decir sobre aquello que desconocemos y cuidado con llevarme la contraria. La fuerza de las ideas tiene una relación directa con el tamaño del talonario, pierden valor específico y ganan valor comercial. Los periódicos y otros medios nos venden ideas y nosotros nos convertimos en lo que los demás quieren que seamos. En la era del pensamiento globalizado, nos hemos convertido en autómatas con converse y pantalones rotos, con estéticos tatuajes. Sin ideas propias.

Espero que te pase algo

Publicado el 17 Ee febrero Ee 2008 a las 15:35 Comments comentarios (0)

"Espero que te pase algo" es la frase que me regaló un padre de familia, asustado, porque mi perra intentó devorar a sus hijos. O al menos eso es lo que le pasó por su cabeza. En realidad, este hombre y su amada esposa se asustaron y transmitieron su miedo y temor de inmediato a sus dos pequeños hijos, que les acompañaban felices en una mañana invernal. De su miedo, me culparon a mí. Mi tío Santos me explicó un día lo peligroso que era el barrio madrileño de Lavapiés. Me decía que daba miedo pasear por sus calles porque te atracaban de inmediato y estaba lleno de moros y negros. Nunca había estado en Lavapiés. Mi vecina Antoñita vive atemorizada cada vez que sale de su casa pensando en los peligros que se esconden en cada una de las esquinas del edificio, escuchando cada sonido, escudriñando las sombras en busca de lo imaginado. Nunca ha pasado nada. A mi hermana la aconsejaron que cuando estuviera por el centro de Madrid tuviera cuidado de que no la metieran drogas en los bolsillos. No tuvo la fortuna de que eso ocurriera. Cuando tenía 18 años, me fui de vacaciones al pueblo de mi padre con mi novia María, que tenía 17 años. Nos fuimos sin que los padres de ella supieran que estaba conmigo. Me dijeron que tuviera cuidado porque me podían denunciar por secuestro de una menor de edad. No pasó nada. Cada una de las historias tienen en común no sólo el miedo sino también que, el padre de familia, Santos, Antoñita, el de las drogas y el del secuestro, se creían lo que decían y, en sus vidas, actuaban y decidían en función de este miedo, en función de aquello que estaba dentro de sus cabezas y que la realidad externa se empezaba en negar. Todos, en algún momento de nuestra vida, lo hemos hecho, pero no todos nos damos cuenta de lo que hacemos. Mientras tanto, el padre de familia espera que me pase algo.

El furgol

Publicado el 26 Ee diciembre Ee 2007 a las 7:05 Comments comentarios (0)

Estamos acostumbrados a que los protagonistas futboleros gruñan como respuesta a las preguntas de los periolistos. Todos sabemos que no se gastan el sueldo en libros. Cuando pienso en el furgol, veo a Luis Aragonés rascándose (o arrascándose, como diría Hipólito Rincón) el sobaco mientras responde a una pregunta en una rueda de prensa y esta imagen es reflejo de lo primitivo, rudo y basto que es este mundo. Aun así en la década de los noventa aparecieron algunos iconoclastas que pretendieron dar un toque de distinción, de sacarlo de los pozos excrecementicios y llevarlo al salón de la intelectualidad, todo ello con ribetes casi poéticos. La figura que destacó por encima de todos no podía ser mas que un argentino, Jorge Valdano. Fue objeto de burla, de escarnio, de mofa pues no dejaba de ser un extraterrestre entre tantos machos. No podía haber otra respuesta que no sea el rechazo frontal. A Valdano le surgieron imitadores. Entre ellos, destacó un hombre de baja estatura que en aquellos momentos era entrenador del Salamanca, en segunda división, creo recordar, y se llamaba Juan Manuel Lillo. Si nos imaginamos un contínuo, en un extremo estaría Luis Aragones, como prototipo de hombre tosco futbolero, y en el otro, estaría Jorge Valdano. Bien, Lillo no entraría en este contínuo, se situaría fuera de el. Cerca de Valdano pero en otro planeta. Si a éste se le entendía, en ocasiones con esfuerzo, a Lillo no se le entendía nada. En el mundo del fúrgol, Lillo hablaba en un idioma ininteligible que provocó su paso efímero por la primera división española y se perdió en el olvido durante varios años.

Este lunes compré el periódico Público y en las páginas deportivas me reencontré después de 10 años con él. Escribió una columna, titulada "El Barça propone y el Madrid dispone" en el que hizo un análisis del partido que jugaron el fin de semana pasado estos dos equipos. Empecé a leer y, a primeras de cambio, dijo que "los dos equipos partieron con un reparto geográfico similar". ¿Reparto geográfico? ya  empezó a chirriar el asunto pero continuó, "El Barça chocó contra el espacio donde hay mayor densidad del equipo que vivía en la citada expectativa", ¡toma ya!! y la frase estrella: "el Madrid se aleja del juego proporcionalmente a cómo se acerca a su rotundidad", como si fuera una regla matemática. ¿Alguien puede explicar el sentido de esta frase? A pesar de volver a leerlo, de intentar encontrar su sentido en el conjunto del texto aún sigo preguntándome de qué estaba hablando el filósofo Lillo. Lo que tengo muy claro es que de fúrgol, no.

Si alguien me puede explicar el significado de esta frase, se lo agradecería eternamente:

"el Madrid se aleja del juego proporcionalmente a cómo se acerca a su rotundidad"

No disparen al pianista (Por favor, haganlo y rematenlo si sigue respirando)

Publicado el 21 Ee diciembre Ee 2007 a las 8:05 Comments comentarios (0)

Se echaba en falta, en la programación televisiva, un buen programa de música y con la aparición de este nuevo espacio musical "No disparen al pianista" * se sigue echando en falta. El reportaje de tres minutos sobre el punk es pobre, insulso e intrascendente en el que sólo mencionan a los Sex Pistols aderezado con la presencia de modelos y un diseñador barbudo mas la supuesta icono punk española, Olvido Gara. Si paras en la calle a un niño bien y le preguntas sobre el punk,  en el caso de que te digan algo, hablará de los sex pistols. Básicamente, el reportaje se construye sobre esta premisa: el conocimiento que un niño bien tiene sobre el punk. Se podrían exigir algo más. Para rematar el reportaje, el barbudo le dice a la periodista que su peinado no es muy punk así que va la señora y se hace un peinado punk (???), que, para que nos entendamos, era un simple peinado de progre. Todos conocemos la relación entre moda y movimiento punk pero ¿es necesario simplificarlo de esta manera?

Parece que también tienen cierta dificultad para dar coherencia a los contenidos. Da la sensación de que no tiene ni pies ni cabeza. Es un baturrillo de ideas, y no precisamente muy interesantes.

Se les podría pedir que nos descubrieran nuevos grupos o que dieran cabida a aquellos buenos grupos que no consiguen entrar en el circuito musical cerrado y endogámico de este país o que simplemente invitaran a lo más interesante en la actualidad. Pero por lo visto, sería mucho pedir. Alguno de los invitados ** de este programa nos dan una idea de por dónde van a ir los tiros: Los Secretos y Hombres G. Parece mas un programa de finales de los 80 que de fines del 2007. ¿Es tan pobre el panorama musical actual que hay que invitar a grupos que gozaron de buena salud *** hace 20 o 30 años? ¿Quiénes serán los próximos invitados? ¿Los Bravos?

Si no rectifican el rumbo, sería buena idea disparar al pianista.

* Jueves sobre las 22:30 en la 2. 

** Otros invitados fueron Nach, Ismael Serrano y Deluxe

*** En cuanto a Hombres G, la buena salud musical no la han tenido nunca. En este caso, la buena salud sólo se dio en el aspecto económico.